En manos de nueve semidioses depende el futuro de la vida o el asesinato de los inocentes

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Cuando el pronunciamiento del pueblo católico ecuatoriano ha dicho ¡No!, ¡No! y ¡No! al nefando crimen del aborto

La familia ecuatoriana está siendo nuevamente amenazada por auténticos grupos pro-muerte, funcionales al marxismo internacional cínicamente autodenominados “defensores de derechos humanos” y consistentes en  agrupaciones abortistas de diverso pelaje y ONGs izquierdistas, que trabajan coordinadamente para lograr su objetivo final: destruir la célula básica de la civilización cristiana, la familia.

Marcha en defensa de la Familia 22 de junio del 2019, Guayaquil- Ecuador

Meta ya proclamada en 1848 en el “Manifiesto Comunista” de Carlos Marx y Federico Engels: “¡Abolición de la familia!” “criticándola teóricamente y revolucionándola prácticamente” a fin de borrar toda semejanza entre la sociedad terrena y el orden jerárquico puesto por Dios en el universo. Es como ya advertía paladinamente el papa León XIII en la encíclica Quod Apostolici Numeris, definiendo el comunismo como «mortal enfermedad que se infiltra por las articulaciones más íntimas de la sociedad humana, poniéndola en peligro de muerte».

Una de las principales banderas de lucha para esta finalidad ha sido la promoción del asesinato de niños inocentes en el vientre materno, tratando a toda costa de aprobar el nefando crimen del aborto en nuestro país. Ese sombrío plan hubiera tenido éxito en el 2019, si no fuera por la gran reacción del pueblo católico ecuatoriano que, volcándose a las calles y sitios públicos rechazo con coraje, énfasis y resolución la aprobación de la matanza de inocentes. Acción está en la que Tradición y Acción participó vigorosamente por medio de sus campañas públicas en las diferentes provincias del Ecuador, y terminó con la presentación de más de 50.000 asignaturas en la Asamblea Nacional.

Vencidos, los detractores de la vida acudieron a nuevas artimañas para lograr su perverso cometido. Para ello, acudieron –en aplicación de receta ya común en diversas latitudes para la introducción de toda clase de normas inicuas y anticristianas– a la Corte Constitucional.

Es difícil encontrar palabras adecuadas para calificar a este órgano espurio que, violentando la propia Constitución, y vulnerando la voluntad popular, se ha constituido de manera siniestra en herramienta de máxima utilidad al servicio de esta confabulación anticristiana. Muestra de esto fue la aprobación del mal llamado “matrimonio igualitario” (eufemismo para las uniones homosexuales homologadas a genuinos matrimonios), el 12 de junio de 2019.

En este marco de eventos, la ola abortista se ha volcado hacia la Corte Constitucional, que sorprendentemente ha aceptado a trámite, el 18 de noviembre de 2019, una demanda cuya pretensión radica en la declaratoria de inconstitucionalidad de los artículos 149 y 150 del Código Orgánico Integral Penal (COIP), para con esto “legalizar” el nefando crimen del aborto de una vez por todas, valiéndose de una entidad que ha demostrado las mayores simpatías para con los ideales de la cultura de la muerte y de los grupos LGBTI+.

He aquí que se abre la puerta para que nueve jueces prevalidos de todo tipo de amparos jurídicos que los sustraen injustamente de los más elementales mecanismos de control y de la revisión de sus actos por palmariamente injustos, inconstitucionales e ilegales que resulten, se conviertan en una suerte de “semidioses” aptos para tomar decisiones de única instancia sobre la vida, conciencia y libertad de todos los habitantes del país, dirigiendo a esta nación eminentemente católica hacia el caos y anarquía anhelados por el comunismo internacional, hoy con nuevos disfraces.

Campaña de Tradición y Acción frente a la Asamblea Nacional el 17 de septiembre del 2019, Quito-Ecuador

Por lo tanto, es deber de todo ecuatoriano que ame la fe, la justicia, y quiera salvar el futuro de la patria y la institución de la familia establecida por Dios, el de levantarse en un acto de indignada protesta ante la confabulación anticristiana que se articula ante nuestros ojos. El de elevar como grito de guerra en unísona voz: ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Cuidado! ¡Señores Jueces de la Corte Constitucional! ¡Los poderosos serán poderosamente castigados! Puesto que, ¡Ay de los que dictan leyes inicuas y ponen por sentado los decretos de la iniquidad! (Isaías 10). El pueblo ecuatoriano nunca se los perdonará y quedarán inscritos en el bronce de la historia como ¡los asesinos de los más indefensos de nuestra patria!

Es así que la Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción convoca a una cruzada de fervorosas oraciones ante el Divino Redentor y su Madre Santísima bajo su advocación de El Buen Suceso, para que de día y de noche los ecuatorianos elevemos una súplica insistente, afligida, ardiente y confiada, y, por eso, ya victoriosa delante del trono de Dios.

Súplica, sí: ¡que sea apartado del Ecuador el flagelo del nefando crimen del aborto!

En medio de los días funestos que atraviesa la Civilización Cristiana en Ecuador invoquemos a la Santísima Virgen como Madre del Buen Suceso para que apresure el camino de luz que nos conduzca, a través de las tinieblas del tiempo presente, a su Divino y adorado Hijo y al triunfo del Inmaculado Corazón de María.

¡Oh Madre de El Buen Suceso!

¡Salvad el Ecuador Católico!

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