Los Pilatos y Herodes del siglo XXI Ante la matanza de nuestros niños

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Interpelación al Sr. Presidente de la República del Ecuador

Desde hace décadas, Ecuador y el mundo asisten a la irrupción de una corriente minoritaria, pero avasalladora, que busca destruir por completo los sagrados valores de la institución de la familia. Por medio de la implantación de leyes inicuas que de una u otra manera buscan conseguir la meta ya proclamada en 1848 en el “Manifiesto Comunista” de Carlos Marx y Federico Engels: “¡Abolición de la familia!”. El mismo Marx había planteado, como estrategia para alcanzar esa meta, “criticar teóricamente y revolucionar prácticamente” a la familia; es decir, deshacerla, a fin de borrar toda semejanza entre la sociedad terrena y el orden jerárquico puesto por Dios en el universo, logrando además desarraigar al individuo y socavar su genuina libertad, estableciendo un estado de cosas caótico, ateo y anti-católico.

Es así que la República del Ecuador, primera nación en el mundo consagrada al Sacratísimo Corazón de Jesús y al Sapiencial e Inmaculado Corazón de María, cuya población profesa en su gran mayoría la Fe Católica, la cual continúa amenazada hoy en sus valores fundamentales y más preciados, como ocurre con el derecho a la vida, queriéndose implantar de modo subrepticio la matanza de los seres humanos más inocentes e indefensos por medio del crimen abominable del aborto.

   Esto, a pesar de las masivas manifestaciones en defensa de la vida y de la familia que se han desarrollado en la nación relicario de América y del apoyo brindado por gran parte de la población ecuatoriana a las campañas públicas realizadas por la Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción, que logró recoger en poco tiempo, más de 50.000 firmas que ratifican que ese Ecuador profundo verdaderamente católico rechaza vigorosamente el asesinato de un ser humano indefenso en el claustro materno.

La Asamblea Nacional, en el debate final de las reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP), no aprobó la despenalización del aborto en caso de violación -así como en ninguna de las cinco causales de no punibilidad propuestas-. Sin embargo, escamoteando la realidad y engañando al público en el texto de las reformas al COIP se mantuvo -¿por premeditación? ¿por simple equivocación material?)-una disposición transitoria (segunda) conexa con el artículo 150, cuya reforma no se aprobó, y que simplemente determinaba el plazo para que el Consejo de la Judicatura y el Ministerio de Salud emitan la normativa secundaria relacionada con la operatividad de la reforma propuesta -no aprobada-.

Usted ha pretendido colocar la vida de los ecuatorianos nonatos en manos de un órgano de nefastos antecedentes que, contra el sentido común, contra el pensar y justo anhelo de la gran mayoría de la nación, impuso inconstitucionalmente el llamado “matrimonio igualitario”, un órgano conformado además por una mayoría decisora de jueces parcializados, embebidos en un vergonzoso rol de “activistas judiciales”, carentes de todo rubor para pretender sustituir al legislativo, soslayando el control popular, torciendo la más elemental noción de separación de poderes del estado.

Usted, ha pretendido dotar a la Corte Constitucional de “insumos” para que puedan actuar indebidamente como “súper legisladores”.

¡Que parodia Sr. Presidente! ¡Que traición a los sentimientos religiosos y patrióticos de los ecuatorianos! ¿Querrá Vuestra Excelencia atraer sobre sí y sobre nuestra Patria la maldición de un pecado que clama al cielo y a Dios por venganza?

Pese a todo lo señalado, y pese a la indebida argumentación ideológica agregada a su veto presidencial, no cabe a la Corte Constitucional, según amplios análisis de expertos en Derecho Constitucional , hacer nada que pronunciarse sobre si la disposición transitoria segunda resulta inconstitucional debido a la ausencia de una norma principal que justifique su aplicación. De ninguna manera podría la corte pronunciarse respecto de la ampliación de causales para despenalización de aborto, toda vez que esto no fue aprobado por la Asamblea, y excede su competencia. En caso de hacerlo, estaría cometiendo un acto inconstitucional, arrogándose una función que no tiene, además de un escandaloso fraude jurídico. ¡Permitiendo, cual otros Herodes, la nueva matanza de inocentes!

   ¡En verdad os digo que cuantas veces hicisteis eso a uno de estos mis hermanos menores, a mí me lo hicisteis! (Mateo 25, 40)

La Sociedad Ecuatoriana Tradición y Acción, alza su voz de protesta indignada ante esta nueva intentona de atentar contra la vida de aquellos que ni siquiera tienen voz para defenderse. Hacemos de igual manera un llamado a todo el pueblo católico ecuatoriano a mantenerse alerta ante este nuevo ataque a los valores más esenciales de la civilización, y, sobre todo, a unirnos en oración con el santo rosario en la mano y delante del Santísimo Sacramento, confiando en que los sagrados Corazones de Jesús y de María vencerán.

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