San Luis un Rey Cruzado y canonizado

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San Luis IX  Rey, estadista, guerrero y hombre de piedad

Aquí tenemos una hermosa oración del Condestable Du Guesclin, santo compañero de Santa Juana de Arco – muy posterior a San Luis – más tarde hecha a San Luis:
“Consérvame puro como el lirio de vuestro escudo, que mantenéis vuestra palabra, incluso si se la das a un infiel, haced que jamás mentira alguna pase por mí garganta, aunque la franqueza me debiere costar la vida. Hombre de proezas, incapaz de retroceder, cortar los puentes de mis fingimientos y que camine siempre hacia el lugar más duro del combate.”
«Consérvame puro como el lirio de vuestro escudo”. Es la castidad del guerrero católico.
«Vos que mantenéis vuestra palabra, incluso si se la das a un infiel, haced que jamás mentira alguna pase por mí garganta, aunque la franqueza me debiere costar la vida».
Es decir, la verdad debe ser dicha incluso delante del más fuertes y aunque cueste la vida, mas no mentir por miedo a nadie. Aunque mi vida esté amenazada, diré al fuerte que me oprime la verdad entera.
«Hombre de proezas, incapaz de retroceder», fue el voto del caballero que nunca retrocede en batalla.
«Cortar los puentes de mis acomodaciones, y que siempre marcha a lo mas difícil».
Es lo mas duro de la batalla, es también lo más duro en todo; lo más duro de la vida, lo más duro en todas las situaciones.
 
Comentario del Dr. Plinio Correia de Oliveira
Sao Paulo-Brasil, 25 de agosto de 1964

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