La Realeza de la Santísima Virgen de El Buen Suceso

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El gran lider católico Plinio Corrêa de Oliveira fervoroso devoto de la Santísima Virgen de El Buen Suceso y promulgador de Sus mensajes por todo el mundo, relacionaba la portentosa imagen de la Virgen de El Buen Suceso con la idea que tenía de Nuestra Señora en el Cielo. En esa imagen veía él algo que lo transportaba a la cumbre del orden del universo: majestad, misericordia, poder, belleza, justicia, bondad, pureza, y superioridad incomparables, sólo trascendidas, de modo infinito, por Dios.

    A continuación, algunas consideraciones del Prof. Plinio a respecto de la Majestuosidad con que está revestida la Portentosa Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso:

     «La Imagen de Nuestra Señora de El Buen Suceso, representa a una reina en toda la fuerza del término. No conozco Soberana que tenga tal majestad»

    «He visto muchos grabados de reinas, pero ninguna con tal majestad. Por ejemplo, de María Antonieta, quien fue una reina extraordinaria. Entretanto, comparada con esta Imagen de Nuestra Señora…, no es nada!»

    «Nótese en la Imagen, una forma de majestad y amenidad; de una persona con quién no se juega, pues Nuestra Señora es la depositaria muy celosa de las gracias y de las prerrogativas que Dios le dio.»

    «Pero al mismo tiempo es tan amena! Hasta parece que está conversando, pero es una conversación de Grande Dame, de Señora de gran clase, de una Reina.»

    «Mírese el porte de Ella! Es una cosa extraordinaria..!»

    En Nuestra Señora de El Buen Suceso coexisten armónicamente, la representación, tanto de una majestuosidad cuanto de una bondad maternal creadas, y de una virginidad y castidad inigualables – de ahí el porqué de ésta, ser una devoción particularmente indicada contra el espíritu revolucionario, igualitario y liberal de nuestros días. Espíritu neo-pagano de índole comunista, socialista y anárquico, característica patentada en la revolución de la Sorbona, en mayo de 1968.

     Sobre este estado de espíritu prevalece la realeza de Nuestra Señora, presente en cualquiera de sus invocaciones, pues Ella siempre es Reina. Como lo es en Nuestra Señora de los Dolores, por ejemplo, pues solo una reina sufre de aquella forma y con tanta intensidad. La nota dominante en esa invocación, convida sin embargo a la compasión y a la compunción. Como toda reina, también es madre, con toda su maternalidad y ternura. Conforme el pensamiento del Prof. Plinio Correa de Oliveira, toda mujer es reina, en la medida en que es madre y esposa por más modesto que sea el hogar. De esto ser así, como será entonces tratándose de la Reina del Cielo y de la tierra!

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