JUNIO MES CONSAGRADO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

0
320

EL DIVINO NIÑO JESÚS DE LA CRUZ DEL PICHINCHA

En esta pequeña porción de tierra el Ecuador reinara como señor absoluto, mi amoroso y tierno Corazón y el de mi Madre Santísima de El Buen Suceso

El Niño Jesús, que la Santísima Virgen de El Buen Suceso presentaba constantemente en sus brazos durante las apariciones, manifestaría también su predilección por estas tierras del Sagrado Corazón así como la ingratitud del Ecuador ante las misericordias divinas. En el año de 1628 Nuestra Señora de El Buen Suceso así decía a la Madre Mariana de Jesús Torres:

“Levanta ahora la vista y mira hacia el monte Pichincha, donde será crucificado este Divino Infante que traigo en mis brazos. Lo entrego a la Cruz a fin de que Él dé siempre buenos sucesos a esta República, la que será muy feliz cuando en toda en su extensión me conozcan y me honren bajo esta advocación (como María de El Buen Suceso), pues será buen suceso para las almas, casas y familias, y esta invocación será prenda de salvación”.

Enseguida, la Madre Mariana de Jesús vio a los tres Arcángeles, San Miguel, San Gabriel, y San Rafael que tomaron al Divino Niño de los brazos de su Santísima Madre y lo condujeron a la cima de dicho cerro, dejándolo allí con reverente acatamiento,

Toda la montaña se envolvió de una luz celestial y el Niño Jesús, vestido de una larga túnica blanca salpicada de estrellas y un manto de color rosado muy precioso, nunca visto en la tierra, encontró delante de sí una cruz de madera lisa y achatada de la cual pendía una corona de agudas espinas.

Hermoso y lleno de Divinidad, oculta en su Santa Humanidad se postró en tierra con los brazos en cruz, y rezando al Dios Padre decía:

“Padre Mío y Dios Eterno, considerad benigno esta pequeña porción de tierra, (el Ecuador) que hoy me dais, para que en ella, reine como Señor absoluto, mi amoroso y tierno Corazón y el de mi Madre Santísima, criatura tan pura y tan bella cual no hay otra”

El Divino Niño se aproximó a la cruz, fijándose a ella con amor y por sus rosadas mejillas caían gruesas lágrimas que fueron luego recogidas por los tres Arcángeles y esparcidas por ellos por toda la nueva nación. Ciñendo la corona de puntiagudas espinas, el Divino Niño se apegó a la cruz y extendió sus manos, quedando crucificado delante del gran Pichincha. Dicha colina que domina la ciudad (de Quito) quedó santificada a partir de ese instante y quiso desde allí el Corazón Santísimo de Jesús, ejercer su dominio.

Su frente, manos y pies emanaban sangre, y mientras su triste miraba abarcaba todo el Ecuador, entre sollozos decía:

“¡No puedo hacer más por ti, para demostrarte mi Amor! ¡Almas ingratas no me paguéis con desprecio, sacrilegios y blasfemias, tanto Amor y delicadezas de mi Corazón! Por lo menos vosotros mis devotos sed mi consuelo en mis soledades eucarísticas, velad en mi compañía, alejad de vosotros el sueño de la indiferencia con relación a Dios que tanto os ama»

“En medio de las amarguras y funestos tiempos que sobrevendrán a esta Patria, vuestra humilde, secreta, y silenciosa oración juntamente con vuestra penitencia voluntaria, la salvará de la destrucción a donde la conducen sus hijos ingratos, pues éstos, humillando y despreciando a los buenos, exaltarán y alabarán a los malos advenedizos satélites de Satanás”

¡He aquí el llamado que hace el Divino Niño Jesús de la Cruz del Pichincha a todos los devotos de Nuestra Señora de El Buen Suceso! ¡No lo ofendamos más! Al contrario ¡Esforcemos todos para que el Sagrado Corazón de Jesús y el Sapiencial e Inmaculado Corazón de María triunfen verdaderamente en nuestras almas y en la Patria Ecuatoriana!

¡NUESTRA SEÑORA DE EL BUEN SUCESO! ¡RUEGA POR NOSOTROS!

¡SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS!  ¡REINAD EN VUESTRO ECUADOR CATÓLICO!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here