Cardenal Mindszenty martir de la fe y ejemplo de resitencia católica ante los embates comunistas

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Liberación del Cardenal Mindszenty , durante el levantamiento
anticomunista.

La Gloria, la Alegría y la Honra… de defender a la Iglesia Católica, Apostotolica y Romana !

Hace 50 años, el 8 de febrero de 1949, el régimen comunista de Hungría condenaba a cadena perpetua al Cardenal Josef Mindszenty, arzobispo de Esztergom y primado de Hungría, acusado de «alta traición, espionaje, amenaza a la seguridad del Estado y tráfico de divisas». Los comunistas intentaban así aniquilar y enterrar definitivamente la figura de un Purpurado que se caracterizó, durante toda su vida, por una firme denuncia del marxismo y por rechazar cualquier forma de acuerdo o entendimiento con el régimen revolucionario.

Auténtico Pastor dispuesto a dar la vida por sus ovejas
Sin embargo, los comunistas se equivocaron en sus siniestros cálculos y fue el efecto inverso lo que se produjo. La heroica resistencia del Cardenal Mindszenty hizo que su estatura moral fuese creciendo con la adversidad y con las torturas sistemáticas de que era objeto, hasta transformarse en un símbolo de los católicos anticomunistas no sólo de Hungría sino del mundo entero. Fue él un auténtico Pastor dispuesto a dar la vida por sus ovejas.
Brillante carrera eclesiástica
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Cardenal Josef Mindszenty, arzobispo de Esztergom y primado de Hungría

Veamos algunos trazos de su admirable biografía. Joseph Mindszenty nació el 29 de marzo de 1892 en el seno de una familia campesina de Mindszent, un pueblo cerca de la frontera con Austria. Fue ordenado sacerdote el 12 de junio de 1915, Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, destacándose por una intensa actividad pastoral, y escribiendo artículos para los diarios. Rebeldes comunistas lo encarcelaron por dos meses en la primavera de 1919. En marzo de 1944 fue nombrado obispo de Veszprém, siendo aprisionado por los nazis desde noviembre de ese año hasta abril de 1945. El 2 de octubre de 1945, Pío XII lo nombra arzobispo de Esztergom, sede Primada de Hungría, y el 18 de febrero de 1946 lo hace Cardenal. Al entregarle el capelo cardenalicio, el Papa le dice en tono profético: entre los Purpurados presentes «tú serás el primero a sufrir el martirio, simbolizado por este color púrpura«…

Largo via crucis
Dos años más tarde, en 1948, comenzará el largo via crucis del Purpurado. En este año los comunistas expropian las escuelas, inclusive las católicas. La firme y pública oposición del Cardenal Mindszenty a dichas medidas lo convierte en un blanco prioritario del régimen, que intentará de todos los modos posibles quebrar, destruir y relegar al olvido la figura del eminente Purpurado que ha conseguido catalizar en torno de sí las sanas reacciones anticomunistas del pueblo magiar.
Aprisionado, torturado, condenado

En la Navidad de 1948, el Cardenal es arrestado y sometido a 33 días de torturas, humillaciones e interrogatorios extenuantes, tras los cuales anuncia a sus carceleros que firmará la «confesión completa» de sus supuestos crímenes, por ellos exigida para cesar las torturas. Pero junto a su firma ha añadido las iniciales «c.f.», en latín «coactus feci», que significa: hecho bajo coacción. Él ya había tomado la precaución de advertir a sus hermanos en el Episcopado en carta escrita el 20 de diciembre, seis días antes de su detención, que consideraran nula o inválida cualquier declaración suya en caso que fuese encarcelado.

Cadena perpetua

El 8 de febrero de 1949, tras un proceso-farsa que duró sólo tres días, el Cardenal es condenado a cadena perpetua por «alta traición, espionaje, amenaza a la seguridad del Estado y tráfico de divisas«. Se hizo célebre una fotografía del Purpurado que lo muestra en el banquillo de los acusados con la mirada aterrada, pero inquebrantable en su decisión de cumplir el deber hasta el fin.
Mindszenty farsa de julgamento por comunistas
Cardenal Josef Mindszenty senta en el banquillo de los acusados
El Cardenal Mindszenty permanece preso durante ocho años, hasta el levantamiento del pueblo húngaro contra la ocupación soviética, en octubre de 1956. Pero su libertad dura sólo cuatro días, pues el 4 de noviembre dicho levantamiento es aplastado por tanques soviéticos.
Largo cautiverio en la Embajada norteamericana
El Cardenal se ve forzado a pedir asilo político en la embajada de los Estados Unidos en Budapest. Comienza así un largo cautiverio de 15 años dentro de la propia representación diplomática 
durante el cual los norteamericanos le prohibieron el contacto con cualquier persona, hasta con los propios funcionarios.
Sin embargo, la figura del Purpurado continúa creciendo con la adversidad. A ese respecto, comenta el eminente pensador católico Prof. Plinio Corrêa de Oliveira en uno de sus artículos sobre el Cardenal húngaro, titulado «La gloria, la alegría, la honra«:
«Como columna solitaria en medio de las ruinas de su Patria, Mons. Mindszenty permanecía de pie dando continuidad, con su conducta, a las grandezas religiosas y nacionales del reino de San Esteban y preparando con su ejemplo la resurrección de su pueblo. Al menos consolaba al Cardenal el apoyo valiente, firme, continuo, de Pío XII. Sin duda, él tampoco desconocía que era blanco de la admiración conmovida de la Cristiandad. Y, con tan firmes cimientos, esa columna altanera iba enfrentando ilesa, a lo largo de los años, las borrascas y los soles».
Paulo VI le solicita que parta al exilio
Fallecido Pío XII, añade el mencionado autor, «en vastos sectores católicos la tendencia a la colaboración con el comunismo fue haciendo menguar la admiración hacia el gran Cardenal«. En ese contexto, Paulo VI le pide que renuncie a su aislamiento en medio de las ruinas de Hungría, y acepte el exilio. El gran Cardenal obedece, partiendo al destierro el 28 de septiembre de 1971. Abandonar para siempre su patria y su arquidiócesis fue el hecho «que le provocó el dolor más grande de su vida«, afirma la agencia romana Zenit en reciente cable desde Budapest, rememorando esos hechos históricos.
El Cardenal Mindszenty y Montini
«Nunca la voz de Pedro se mostró más poderosa que al poner de rodillas a aquel varón altanero a quien ni la presión conjunta de Moscú y de Washington había conseguido doblegar», afirma por su parte el Prof. Corrêa de Oliveira en su citado artículo. (C. A. Nosotros no diríamos «la voz de Pedro», ya que la de Montini no lo era, por ser él un usurpador, sino la voz de un «hereje traidor»).
Pablo VI le da como residencia una torre austera y solitaria en los Jardines del Vaticano. Después de una breve estadía en Roma, Mons. Mindszenty parte a Viena desde donde proyectará sobre la patria cercana su influencia bienhechora.

Viena: presiones contra el Cardenal
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Cardenal Mindszenty confesando

En sus «Memorias», el Cardenal narra los objetivos pastorales por él trazados para sus actividades en Viena: «Pastorear centenas de millares de húngaros en el exilio; advertir a la opinión pública mundial sobre los peligros del bolchevismo, con la publicación de mis memorias; y, siempre que me sea posible, interesarme por la trágica suerte de la nación húngara«.
«Comienza entonces la persecución», analiza Plinio Corrêa de Oliveira en otro artículo sobre la admirable figura del Cardenal Mindszenty, titulado «Como quiere Budapest», donde enumera varios hechos en ese sentido, tomados de las propias «Memorias» del Cardenal.

Ejemplos históricos
Por su interés histórico, mencionamos algunos de esos ejemplos.
* Mons. Mindszenty pide que le sea devuelta la facultad de indicar sacerdotes para las comunidades húngaras en el extranjero. Amarga decepción: el pedido es rechazado por el Vaticano para no «incomodar al régimen de Budapest», según asevera el Cardenal.
* Con el mismo fin de «no incomodar al régimen de Budapest» la Santa Sede da un paso más, determinando que todas las declaraciones públicas del gran Prelado sean sometidas a un consejero indicado por Roma. Mons. Mindszenty responde que las someterá «sólo al Santo Padre, quando éste explícitamente lo pida».
* Facilitando la política de Roma, los obispos húngaros nombrados por Paulo VI –pero enteramente sujetos al gobierno húngaro– comienzan a multiplicar junto a la Santa Sede protestas contra las actividades anticomunistas de Mons. Mindszenty. Estalla entonces una sorpresa-bomba: la Nunciatura en Viena informa al Cardenal que la Santa Sede había dado una garantía al gobierno comunista húngaro, durante las tratativas de 1971 que conducirían al Purpurado al exilio, de que una vez puesto en libertad éste nada podría decir que contrariase las conveniencias de Budapest. Esta garantía, otorgada a ocultas del Cardenal, violaba lo más esencial de un acuerdo que estaba siendo negociado entre éste y el Vaticano.
A ese respecto, comenta Plinio Corrêa de Oliveira: «Mediante tal concesión al gobierno húngaro, Paulo VI empleó la autoridad conferida por Nuestro Señor Jesucristo a San Pedro, con el fin de forzar al Cardenal a no contrariar los planos del imperialismo comunista. Las llaves de Pedro funcionando según los deseos de ateos, perseguidores implacables de la Religión: ¿qué es esto sino una bomba, probablemente la mayor bomba en la Historia de la Iglesia, desde Pentecostés hasta hoy?«
La destitución del Cardenal Mindszenty
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Cardenal Cardenal Mindszenty y papa Paulo XI

Pero lo peor estaba para suceder, añade: «Algún tiempo después, Paulo VI escribió al Cardenal Mindszenty pidiéndole que renunciase a la archidiócesis de Esztergom. El Cardenal se negó y Paulo VI lo destituyó. Un trago particularmente amargo: la carta de dimisión fue entregada al Cardenal precisamente en la fecha en que se conmemoraba el 25o. aniversario de su glorioso encarcelamiento por los comunistas«…

Gloria de la Iglesia, honra de quienes continúan la lucha anticomunista
Concluye Plinio Corrêa de Oliveira en artículo escrito poco después de la destitución del Cardenal Mindszenty:
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Profesor Plinio Corrêa de Oliveira

«Las manos más sagradas de la tierra estremecieron hasta los cimientos aquella columna y la tiraron, partida, al piso. Mons. Midszenty ya no es más Arzobispo de Esztergom. El sacrificio llegó al fin, y el Pastor ha dado todo de sí.

«Mas, ¡oh, vana ilusión de los hombres! Si cayó el Arzobispo al perder su diócesis, creció hasta las estrellas la figura moral del Pastor que da la vida por sus ovejas. Al contemplar el ejemplo de esta figura grandiosa, todos los católicos anticomunistas del mundo -todos los católicos genuinos- nos embebemos de aliento, de fuerza, de esperanza invencible. Y nuestra aclamación sube hasta la gran víctima: ‘Tu gloria Jerusalem, tu laetitia, Israel, tu honorificentia populi nostri’ (Judith 15, 10). ¡Eres tú la gloria de la Iglesia, eres tú la alegría de los fieles, eres tú la honra de los que continúan en la lucha sacrosanta!«.
El Cardenal Mindszenty falleció a los 83 años, el 6 de mayo de 1975, y la Iglesia ha abierto su proceso de beatificación. Sin duda, nuestros hermanos Católicos chinos, quienes se encuentran en una situación analoga en nuestros tiempos, encontraran en él un seguro intercesor en el Cielo y un admirable ejemplo de santa intransigencia anticomunista.


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La historia le restituye la honra al heróico Cardenal Mindszenty


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